
Así que no te cuenten, ahora sabes que al beber tu próxima refrescante coca cola, tendrás en mente que su color original es el verde.
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Desde hace décadas se inició en los Estados Unidos el hábito de la goma de mascar. Antonio López de Santana, un fanático del chicle original, fue quien lo introdujo al traer, durante su exilio, al Sr. Adams quien había iniciado la compañía Adams Chewing Gum en Nueva York. Pero esta costumbre existió desde los griegos quienes mascaban mastiche, una goma de la resina del árbol del mismo nombre. También los mayas masticaban el chicle del árbol de Manikara Zapota. Actualmente, gracias a la publicidad, el chicle se ha convertido en un negocio global de 10 mil millones de dólares, manejado por dos empresas: “Wrigley” y “Cadbury” que controlan el 60% del mercado.
Lo interesante es que todos los chicles comerciales, excepto algunos pocos que se venden como delicatessen a muy alto precio, están hechos de plásticos y químicos, y no de componentes orgánicos, en efecto, leyó bien…, lo que usted masca llamado GUM BASE, es el acrónimo de las letras iniciales de la sopa de químicos que componen la base de la goma de mascar. Esto se inició durante la segunda guerra mundial cuando los ingenieros químicos lograron hacer hule artificial, y así empezó la industria del plástico.
Entre los componentes están: acetato de polivinilo, butilatoxynasol (BHA), aspartame, acelsufame K, DBP, DEHP, y otros químicos y plásticos, por eso los chicles en el suelo no se biodegradan y se quedan por décadas, porque son de plástico. Por cierto la base de la goma es derivada del petróleo, así que usted masca material de PEMEX.
Otro problema grave es que varios de sus componentes, tomados sueltos son cancerígenos, y cuando la Agencia Regulatoria de Canadá, intento poner un freno a este producto, los abogados de los monopolios del chewing gum lanzaron una ofensiva con dinero y amenazas y lograron callarlos. Hay muchas enfermedades más asociadas a los componentes químicos de la goma de mascar, así que trate de evitarlo y esperemos que nuestro gobierno de ineptos, negligentes y corruptos haga algo. Si les interesa, harían bien en observar el ejemplo de Singapur, donde el chewing gum, en todas sus formas está prohibido. Quizá en México podrían hacer una industria del chicle original, que no intoxica, no genera enfermedades y es biodegradable.